Hemos ido a ver el faro Cape Leeuwin. Está situado justo en el punto de encuentro del océano índico y el océano del sur. Hemos tenido la oportunidad de ver una manada de delfines que pasaban justo por delante nuestro. Tras un chocolate caliente para calentar la tripa porque hacía frío, hemos continuado nuestro viaje hacia el norte.
Hemos hecho una pequeña parada en el Cape Hamelin, otra playa magnífica de aguas claras y arena blanca.
Para llegar a Margaret River hemos utilizado el camino que pasa por el medio de un bosque lo cual nos ha proporcionado unos paisajes increíbles: enormes árboles rodeando la carretera. La ciudad en sí de no tiene mucho, una calle principal llena de comercios, algunos curiosos (tiendas para realizar álbumes, chocolatería artesanal, etc.) pero poca cosa más.
Continuando nuestro camino hacia Yallingup nos hemos realizado la parada obligatoria por estas tierras: cata de vino. Hemos probado unos que eran afrutados blancos y negros y nos han sorprendido mucho. Además la cava no estaba muy tránsitada lo cual nos ha gustado aún más. Tenía algunos toques de decoración muy originales y unas vistas a los viñedos.
También hemos descubierto un lugar de surf art. Estaba anunciado de una forma muy peculiar: con una tabla de surf rota. Resulta que era una casa de una hippie que pintaba en cosas rotas o recicladas. Tenía todo el jardín con tabla s de surf pintadas, cuadros, latas, etc. Tras una conversación muy interesante con ella (sabía hablar español pq había vivido en Latinoamérica) y ver y tocar sus 3 caballos.
Finalmente llegamos a Yallingup es un pequeño pueblo que sólo tiene una tienda pero que tiene unas vistas y unas playas magníficas. Está muy bien preparado para los viajeros como nosotros (tienen unos baños y unas ducha públicas, enchufes para cargar los aparatos electrónicos, etc.). Por la noche fuimos en busca de internet dando vueltas por el pueblo y tienen unas casas enormes de diseño.



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