Adelaide es una ciudad cuyo centro urbano está rodeado de parques. Tiene una combinación arquitectónica de antiguo y moderno. Como medio de transporte puedes encontrar en la ciudad: coches, buses, tranvías y bicis. Nosotras cogimos unas bicis gratis para visitar la ciudad. Está destaca por la música puesto que como en Barcelona te puedes encontrar con músicos cantando y tocando en la calle. Nos llamó la atención un grupo de tres aborígenes que estaban cantando canciones propias en la calle comercial.
Otro punto a destacar es la multiculturalidad a nivel de comida. Adelaide tiene un mercado dónde puedes encontrar queso y pan francés, pasta fresca italiana, embutido, fruta tropical, etc.
Para continuar con nuestras aventuras y desventuras, en el mercado de Adelaide, conocimos a un cubano. Empezamos a hablar en español con él y a preguntarnos mutuamente sobre nuestras vidas. Mientras hablábamos un individuo de 1, 85-90 cm pasó al lado nuestro. Jo y yo nos apartamos ligeramente pq no tenía muy buena pinta y parecía drogado. Dicho personaje volvió a pasar pero esta vez cantando una canción. Leo, el cubano, tarareó algunas notas, lo cual no le gustó ni lo más mínimo al individuo el cual se acercó a él y de una forma agresiva le preguntó que cual era su problema. Leo estaba muy calmado lo cual enfurecía más al tipo alto que fue aumentando sus insultos. Derepente, Leo le pegó un puñetazo que lo desplomó directo al suelo. Cayó sin resistencia alguna quizás debido a las drogas y en consecuencia se dió un golpe enorme en la cabeza. Tras todo este follón, tuvieron que llamar a la policía y sabéis quienes eran las primeras testigos? tuvimos que hacer una pequeña declaración en el mercado a la policia.
El día siguiente nos fuimos a Glenelg una de las playas cercanas a Adelaide. Tras una semana pasamos un día calmado.






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