He vuelto de mi semana de vacaciones en Tasmania!!!! Os lo cuento por etapas!
Tras un largo dia de curro, hacer la maleta a última hora, me fui al aeropuerto c coger mi vuelo a Melbourne en la compañía australiana tipo ryanair. Tras 3 horas más o menos de vuelo, tres horas de cambio horario y sin dormir llegué a Melbourne.
Me estuve paseando la mañana por Fitzroy, uno de los barrios que no había tenido la oportunidad de visitar las otras veces que estuve aquí. La verdad es que no me cansé de tomar fotos de bares, tiendas y grafitis... simplemente increible!
Tras unas horas de paseo me fui a recoger la caravana con Anna y nos dirigimos hacia el Ferry que nos llevaría a Tasmania. Hicimos la compra para ahorrarnos tenerla que hacer en Tassie pero lo que no habíamos contemplado es que entre el estado de Victoria y Tassie tenían restricciones respecto a la importación de alimentos. En la aduana pese las verduras que teníamos, nos dieron el pase verde con la condición de que comieramos todo lo que estaba prohibido importar a Tasmania. Haciendo la cola y comiendo los alimentos prohibidos hasta que uno de los guardias de más adelante se mosqueó tras pasar 3 veces y ver que aún teníamos alimentos asi que nos quitó la tarjeta verde hasta tasmania....
Habíamos reservado una cabina a compartir con 2 otras personas. El Ferry tenía una sala de cine dentro, casino, restaurantes.... pero habiendo dormido tan poco la noche anterior, a las 22h estabamos en la cama pero con tan mala pata que nuestra compañera de cabina era una señora mayor que roncaba como un camionero...
Llegamos a Devenport a las 6h de la mañana, nos dirigimos a nuestro 4x4 y a intentar pasar la aduana. Evidentemente no habíamos sido capaces de acabar todas las verdudas, pero las que quedaban (manzana y apio) no podían ser tan malas para Tasmania!!!Pues si. tras tirar el apio y esconder las manzanas nos dieron carta verde para iniciar nuestro viaje!
Dimos un par de vueltas por Devenport que la verdad no tiene nada, sólo es la puerta de llegada a Tasmania por mar. Tuvimos suerte y hacía sol pese el viento. Tras un café nos dirigimos hacia el centro de Tasmania a ver los lagos. De camino nos paramos en las Liffey Falls. Como podéis ver, debido a la abundante lluvia, Tasmania es más verde que otra cosa!
sábado, 18 de diciembre de 2010
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