Como las cosas improvisadas nos suelen salir genial, en unos 5 minutos decidimos con Odette ir a ver el desierto de Pinnacle. Tras la cena catalana, la familia estaban tan contentos que nos ofrecieron ir con su coche de excursión. Logramos convencer a un amigo para que viniera y al día siguiente, a las 8h30, estábamos despertando y convenciendo a Johanna para que viniese con nosotros.
Hacía un día increíble, sol, ninguna nube y calorcito. Después de una 1h30 de camino, vemos un cartel que pone Road End. Así que la carretera (puntualicemos Highway) se acababa y empezaba un camino de tierra roja. Democráticamente decidimos seguir por unos de los caminos de tierra que había para intentar encontrar la continuación de la carretera. Después de otros 30 minutos dando vueltas por caminos de tierra roja, de no ver más coches y de no encontrar la carretera para seguir, decidimos dar media vuelta en busca de ayuda. Unos hombres nos indicaron que la carretera que habíamos seguido hasta entonces (tras unos 150 km) se acababa ahí y no llegaba al desierto de Pinnacles como ponía en nuestro mapa. Tuvimos que ir en busca de otra Highway para llegar al desierto. Total, que en vez de llegar en unas 2h30, nos presentamos en la entrada de Pinnacles hacia a la 1h30...
El desierto de Pinnacles, que está sólo a unos 250 km de Perth, se puede encontrar miles de pináculos de piedra. Es un paisaje casi lunar, con un misterio que lo rodea sobre su origen y con un cambio de vegetación muy brusco. Tuvimos la oportunidad de hacer miles de fotos, de disfrutar del silencio y de ver una especie de macro avestruz (gracias a la vista excelente de Odette). Tras visitar el desierto, nos alegramos de habernos perdido ya que no hacía falta dedicar todo el día a los Pinnacles, con unas horas era suficiente.
Después nos dirigimos a Hangover Bay, una playa de arena blanca y agua azul-turquesa cristalina. Era como estar en una piscina. Odette y yo, ni cortas ni perezosas, hicimos nuestro primer baño en el océano índico. Al salir, como era algo impulsivo, no teníamos toallas para secarnos. Pese a la ligera brisa, se estaba muy bien al sol.
Seguidamente fuimos a Kangaroo Bay y como su nombre indica HABÍAN CANGUROS!!!! En el camino de ida vimos 3 canguros en la carretera. No nos lo creíamos... parados al lado de unos arbustos. Al aproximarnos un poco con el coche se fueron arbustos adentro. La playa no era tan bonita como la primera, pero pudimos disfrutar de la puesta de sol. También encontramos un pelícano enorme... otra vez la buena vista de Odette :D Al volver a la carretera principal encontramos otro canguro. Esta segunda vez lo hicimos bien: paramos el coche, nos bajamos lentamente y nos aproximamos todo lo que pudimos. De cerca pudimos apreciar que son animales muy fuertes y grandes que se pueden mover de forma muy lenta y poco armoniosa pasando sus patas traseras por delante de sus patas delanteras (válgame la redundancia). Cuando hay accidentes con canguros en la carretera es normal que el coche acabe destrozado.. son unas moles de animales..
Tras todo esto, decidimos que el día no podía ser más redondo (desierto, playas, baño, primer canguro, etc.) y que era ya hora de volver... cómo no, al llegar a la cuidad nos perdimos y acabamos llegando derrotadas a casa a las 22h30...
Disfrutar de las fotos :D
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